Maduro cosecha apoyo financiero y palabras de aliento en su visita a China

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Apoyo financiero mediante la firma de una serie de acuerdos de cooperación y palabras de aliento. Ese es el resultado con el que se saldó la primera jornada de la visita sorpresa del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a China, adonde el latinoamericano acudió con la esperanza de lograr acuerdos millonarios que le sirvan para sacar a su país de la acuciante crisis económica en la que está sumido.

Su periplo por la capital china dio comienzo este viernes en el mausoelo de Mao Zedong, un colosal edificio sito en el centro de la plaza de Tiananmen en el que depositó una ofrenda floral. Después llegó la hora de los negocios. Fue entonces cuando se reunió con el consejero de Estado y ministro de Exteriores chino, Wang Yi, con quien firmó acuerdos por un valor, según el presidente venezolano, de varios miles de millones de dólares. “Hoy se están firmado 28 acuerdos (…), miles de millones de dólares en inversiones para hacer realidad el desarrollo de nuestras empresas mixtas en el campo petrolero”, declaró Maduro, según recogió la agencia France Press, unas cifras que no fueron confirmadas por los medios chinos.

Entre los acuerdos, rubricados en el marco de la XVI Comisión Mixta bilateral que mantienen los dos países, destacan un memorándum para la cesión del 9,9% de las acciones de la empresa mixta petrolera Sinovensa o la firma de otro para el desarrollo de las empresas de hidrocarburos mixtas Petrourica y Petrozumano. Además, estos protocolos de acuerdo también incluyen una cooperación reforzada en la exploración gasífera en Venezuela, una “alianza estratégica” en la extracción de oro y el suministro al país sudamericano de unos productos farmacéuticos de los que está muy necesitado.

“Gracias a la sólida relación Venezuela-China hoy Venezuela está de pie, está batallando y está en mejores circunstancias que nunca antes”, aseguró el líder sudamericano. Sus palabras contrastan con las de la Asamblea Nacional de Venezuela (el Parlamento), de mayoría opositora, que el miércoles aseguró que la economía del país ha caído a la mitad desde que Maduro asumiera el poder en 2013.

Como contrapartida a estas ayudas, el presidente Maduro acordó la integración de la nación caribeña en la Nueva Ruta de la Seda, el proyecto estrella de la política internacional china. “Venezuela agradece el apoyo y comprensión de China y quiere aprender de su excelencia. Seguiremos activamente el desarrollo del plan de la Nueva Ruta de la Seda y queremos debatir una posible inversión financiera”, señaló Maduro, citado por la televisión estatal china CCTV.

Este colosal plan de infraestructuras prevé casi un billón de euros en inversionespor todo el planeta y servirá para mejorar el acceso chino a los mercados mundiales. Sin embargo, su ambición despierta el recelo de la mayoría de potencias occidentales, que lo ven como un intento de Pekín de extender su tentáculos e influencia más allá de sus fronteras.

Durante la jornada de hoy, Maduro también se reunió con el primer ministro chino, Li Keqiang, y con el presidente del país, Xi Jinping, quienes apoyaron de una manera más o menos explícita al mandatario latinoamericano. Así, mientras que el primero respaldó “los esfuerzos para desarrollar la economía del país” y se mostró dispuesto a dar “cualquier ayuda necesaria”, el segundo apostó por que ambas naciones “promuevan su confianza y amistad”.

Pese a que durante los prolegómenos del viaje varios medios hablaron de un posible crédito chino de 5.000 millones para las necesitadas arcas venezolanas y de la ampliación del periodo de gracia para el servicio de la deuda, ninguno de los acuerdos firmados este viernes incluían de manera expresa ese préstamo y ningún medio chino anunció compromisos concretos en cuanto al desembolso de nuevas líneas de crédito. No en vano, en los últimos tres años, Pekín ha ido cerrando el grifo del crédito a Maduro por el temor a no poder recuperar su dinero pese a la insistencia de éste.

China posee grandes inversiones en petróleo y es el principal acreedor de Caracas, que ha recibido préstamos chinos por unos 50.000 millones de dólares en la última década. Esos créditos millonarios le han servido al gigante asiático para asegurarse el suministro de energía para su economía de rápido crecimiento a la par que reforzaba a un gobierno aliado en América Latina contrario a los Estados Unidos.

En la actualidad, a Venezuela, el país con mayores reservas petroleras del mundo, le quedan por devolver unos 20.000 millones de dólares, cuyas condiciones de pago, flexibilizadas en 2016 ante la fuerte crisis económica derivada de la caída de los precios del crudo, podrían estar sobre la mesa durante este viaje.

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